La Innovación, esa gran desconocida

30 10 2007

Hace unos días leía en el blog de Enrique Dans un artículo suyo publicado en La Clave. Me pareció un artículo genial y comparto su opinión totalmente. En realidad, creo que el artículo me caló hondo porque realmente me sentí identificado con su último párrafo. Él orienta el artículo a la innovación en el campo de la web 2.0 pero yo lo haría extensible a todo tipo de innovación.

La innovación, las ganas por cambiar, por ser punteros o por simplemente actualizarse y no anclarse en una rutina de acciones y de procesos empresa-cliente parece ser una cualidad que en las empresas o se presenta casi como un pilar de su base o no se ve en absoluto. El problema es que muchos empresarios ven en la innovación algo como “eso lleva gastar dinero sin producto rápido” o “mejor malo conocido que bueno por conocer”. Parece increíble como realmente el pilar de algunas empresas parece ser este último.

Como una empresa va a diferenciarse del resto, va a progresar, cuando cualquier indicio de innovación debe hacerse en una reunión semanal casi clandestina que realmente no es tomada en serio. De esta manera el grado de innovación que se consigue es poco más que el de estudiar lo que ya está hecho. Esto realmente no es innovar, Steve Jobs lo expresó perfectamente en su frase de conclusión de su keynote en la MacWorld de este año: “Yo he patinado hacia donde va la pelota, no hacia donde ha estado” (frase de Wayne Gretsky). En mi empresa actual puedo echar un vistazo a mi alrededor y comprobar como se podría innovar y progresar de muchas maneras pero como ninguna de ellas llegaría a buen puerto debido a que los proyectos serían un poco más costosos y lo que cuenta es rentabilizar la hora de programación. Sería impensable la ganancia que realmente se tendría si se demostrase a los clientes un punto más de calidad y otra forma de hacer las cosas.

De esta manera llego a sentirme exactamente como Enrique comenta en su último párrafo, como alguien que se ve con inquietudes que no ve en los demás. Siempre me he dicho a mí mismo que una de las cosas en las que creo que soy más fuerte es teniendo ideas pero creo que por ahora las tendré que poner en práctica como hasta ahora con proyectos propios.  Creo que tengo bien claro que mi objetivo es el de llevar a buen puerto todas las ideas que se me ocurren pero para ello debo formarme más en gestión empresarial. Tiempo al tiempo.
Ojalá que poco a poco las buenas ideas salgan a flote y que las empresas que ahora se cierran a cualquier cambio y que esconden ancianas mentes (que no siempre van asociadas a ancianos cuerpos) dejen paso a las nuevas generaciones.



La metáfora de la construcción

3 04 2007
Cuando se empieza a construir algo siempre hay que empezar con una buena base. La fortaleza de los cimientos permitirá hacer una gran construcción y eso es justo lo que queremos. Por tanto, hay que hacer un gran esfuerzo en la consecución de una base robusta, preocuparse porque los materiales sean los mejores, que los que lo hacen sean muy buenos en ello, que mucha gente se interese por esa construcción, etc.
Una vez conseguido esto se puede empezar a crecer, a colocar ladrillos y ladrillos que formen el resto de lo que queremos construir. Pero cuidado, si la base no se hizo bien, estos ladrillos empezarán a caerse. Un ladrillo terminará cayéndose, dos también, así hasta que todos los ladrillos que se van poniendo se vayan cayendo. Da igual los que se pongan, se caerán. Esto impedirá que la construcción crezca y no es ese el peor de los problemas sino que los ladrillos que se van cayendo irán minando al núcleo construido haciendo que se empiecen a desprender fragmentos de éste.
El final está claro, con un núcleo poco robusto todo lo que se ponga encima se caerá y acabará llevándose consigo al núcleo. Si el núcleo es muy robusto, podrá sostener un gran edificio.
Por supuesto, esto es aplicable a muchos aspectos de la vida y al mundo empresarial también.